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Pediatra junta firmas para construir un hospital infantil: hizo un llamado a la comunidad, criticó a políticos y habló de “conflicto de intereses”

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17 de septiembre de 2026
El doctor Blas Seminario Gómez, médico pediatra de Concordia, comenzó una campaña en la plataforma Change.org para pedir por la construcción de un hospital Materno Infanto Juvenil en la ciudad.

En la página, dicen que solicitan “de manera urgente e impostergable la asignación de recursos, planificación y ejecución para la creación de un Hospital Publico Materno-Infantil de Alta Complejidad en nuestra localidad”.

“Sustentamos este pedido en la crítica realidad económica y social que atraviesa nuestra comunidad. Concordia registra de manera sistemática los índices negativos de pobreza e indigencia más alarmantes del país. Esta vulnerabilidad estructural impacta directamente en las infancias, limitando su acceso a una alimentación adecuada, condiciones de vida dignas y un sistema de salud integral. En un contexto donde la mayor parte de la población infantil depende exclusivamente de la salud pública, la infraestructura actual resulta insuficiente para contener la demanda y la especificidad que la pediatría moderna requiere”, señala en la demanda y agrega: “A este escenario se suma una barrera geográfica y económica desgarradora, la complejidad del traslado de pacientes críticos. Actualmente, ante patologías de mediana y alta complejidad, nuestras familias se ven obligadas a ser derivadas a centros asistenciales lejanos ubicados a cientos de kilómetros (como Paraná o la Ciudad de Buenos Aires). Para las familias de Concordia -muchas de ellas sin ingresos fijos ni medios de transporte propios-, este desarraigo no es solo un obstáculo logístico, sino un factor de empobrecimiento y desamparo emocional”.

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La idea surge en medio de una crisis de profesionales en la ciudad. Escasean los pediatras y los especialistas pediátricos viajan una vez al mes.
En diálogo con Ahora Más (Lunes a viernes en www.oidmortalesradio.com.ar), el profesional detalló: “Si bien surge de una iniciativa personal, cuento con un equipo de trabajo interdisciplinario y una propuesta concreta. El proyecto no se limita a este petitorio, sino que detalla minuciosamente la estructura y la orgánica que debería tener un hospital materno-infantil o juvenil -un concepto más amplio que el de un hospital puramente pediátrico-. Existen diversos motivos que justifican esta necesidad. En primer lugar, es una idea que se gestó antes del año 2000, pero quedó relegada sin que nadie la retome. En segundo lugar, Concordia no solo atiende las demandas locales, sino las de todo el departamento y la región. La atención se ha centralizado en Paraná, sin embargo, Paraná absorbe cerca del 35 % de la salud provincial, mientras que Concordia, como hospital de referencia para la Costa del Uruguay, debería responder al 65 % restante. Al enfocarse todo en la capital provincial, nuestra zona ha quedado desatendida. Nuestro hospital, el Masvernat, realiza un enorme esfuerzo por responder a la comunidad, pero a diario se ve colapsado por la altísima demanda. Esto responde a que muchas personas han perdido su obra social y otras nunca la tuvieron; en tanto, quien cuenta con los recursos económicos viaja en cuatro horas a Buenos Aires u otra localidad para acceder a prestaciones inaccesibles aquí”.

Según el pediatra, la atención disminuyó su calidad con el paso de los años. “En este momento, a diferencia del año 2003 cuando contábamos con cardiólogos o neurólogos infantiles, la situación ha retrocedido. No disponemos de cardiología ni neurología infantil de forma permanente. Hay atención cardiológica una o dos veces al mes; traumatología infantil no hay; reumatología infantil nunca hubo; y profesionales de gastroenterología y neurología infantil viajan desde Paraná apenas una vez al mes. En definitiva, no hemos avanzado. En encuentros nacionales se evidencia cómo han progresado otras provincias como Mendoza, Tucumán, Córdoba, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y, muy especialmente, Santa Fe y Rosario”.

Para el médico, en Concordia las personas se adaptaron “a recibir cada vez menos” y por esa razón no reclaman. Al observar la situación decidió accionar y cree que muchos van a sumarse. “Por densidad poblacional y área de cobertura, Concordia requiere un hospital materno-infantil. La pregunta es por qué aún no lo tiene. Muchas veces la propia comunidad, aun sabiendo que es necesario, no reclama ni exige. En esta provincia, gran parte del progreso depende de la iniciativa de los gobernantes y funcionarios; si ellos no accionan ni gestionan, la población espera. En ese sentido, nos hemos vuelto sumamente resignados o conformistas, nos adaptamos a recibir cada vez menos, a pesar de que antes contábamos con más recursos. Tiempo atrás intentamos llevar adelante una recolección presencial de firmas, pero resultó muy dificultoso. Por ello, abrimos una petición virtual, iniciamos el martes por la noche y, para este jueves, ya reunimos 230 firmas. Es un buen avance, aunque Concordia tiene una población numerosa. No creo que existan vecinos que se opongan a un hospital especializado que diferencie la atención pediátrica de la de adultos”, aseguró.

Según la visión del pediatra, Concordia debería contar con un hospital materno-infantil y juvenil, un hospital de adultos y adultos mayores, y uno de emergencias. “La ciudad de hoy no tiene nada que ver con la de los años 2000, el parque automotor se incrementó notablemente y con ello la cantidad de accidentes de tránsito, sumados a otros imprevistos que también reflejan la falta de prevención. La atención primaria de la salud se encuentra desarticulada. Tenemos un sistema hipercentralizado en un solo efector de salud; este modelo “hospitalocentrista” fracasó hace ya muchos años. Los sistemas de salud que progresaron y se transformaron antes del año 2000, entre ellos el de Rosario, que conozco bien y suelo citar, descentralizaron la atención y reforzaron los centros del primer nivel. De este modo, al hospital de alta complejidad no llegan consultas ambulatorias o menores, sino situaciones complejas y pacientes con patologías crónicas que requieren seguimiento especializado. En definitiva, Concordia necesita un hospital de adultos con un sector orientado a adultos mayores (que bien podría ser el Heras), el hospital de emergencias, que sería el Masvernat, y un hospital especializado materno-infantil y juvenil. Ese sería el esquema ideal”, indicó a la emisora de El Entre Ríos.

El proyecto no solo se centra en la falta de estructura, sino que también menciona la parte edilicia. “Si uno recorre el Heras o el ex-hospital Carrillo, se observa que son instalaciones que desde el punto de vista edilicio ya no están en condiciones de operar. Si se analiza lo que ocurre en otros países, sea en Latinoamérica o en Europa, los edificios hospitalarios tienen una vida útil determinada y cuando quedan obsoletos, se demuelen y se construyen nuevos efectores. Esto no solo aporta mayor eficiencia, sino que representa un ahorro económico. Existe la falsa creencia de que edificar de cero es un gasto desmedido, pero refaccionar o emparchar constantemente estructuras como la del Heras resulta infinitamente más costoso. Reconstruir y modernizar la red sanitaria de Concordia sale más barato que continuar aplicando parches e instalando servicios en espacios que no reúnen las condiciones adecuadas”, aseguró.

Gómez considera que la visión de progreso no debe ser individualista y que la lucha para lograr el objetivo debe ser grupal. “Concordia necesita que, de una vez por todas, actuemos. Para los funcionarios y para quienes gobiernan, mientras nadie movilice ni exija nada, todo sigue igual. Podríamos pasar cinco o diez años más sin un hospital materno-infantil y juvenil y no pasaría nada, porque la sociedad no reclama hasta que le toca de cerca. Lamentablemente, reaccionamos solo cuando nos enfrenta un problema directo, como cuando un familiar tiene un niño con quemaduras y descubre que aquí no se lo puede asistir y hay que derivarlo; cuando un paciente presenta una cardiopatía compleja y se encuentra con que solo hay un cardiólogo cada quince o treinta días; o cuando un chico sufre una lesión traumatológica o una parálisis obstétrica braquial y se constata la imposibilidad de asistirlo localmente. Ahí recién percibimos el déficit”, dijo y agregó: “Demostramos un sentido de comunidad profundamente individualista. En mi formación personal y profesional, en cambio, entiendo que la salud y el desarrollo no son individuales, sino comunitarios. Como médico, solo voy a progresar si mi comunidad está bien; sin embargo, esa no es la forma de pensar predominante. Si un niño crece en un entorno de maltrato, desatención o un desarrollo deficiente, y más adelante cae en consumos problemáticos o en la delincuencia, esos delitos terminarán impactando en cualquiera de nuestras familias. Todo eso también se relaciona directamente con la salud pública. Si únicamente pensamos de manera individual, jamás progresaremos. Una comunidad que aspira al desarrollo debe adoptar, indispensablemente, un pensamiento colectivo. Si prima el individualismo, nunca señalaremos lo que falta para mejorar. De lo contrario, continuaremos en la rutina de resolver la urgencia diaria mediante parches, adecuándonos a lo que hay y el que tiene recursos económicos se atenderá en otra ciudad y, el que no, quedará a su suerte”.
“Conflictos de intereses”
Al ser consultado sobre las respuestas que recibió al presentar el proyecto, el médico aseguró: “Lo primero que suele argumentarse es que no hay plata. Sin embargo, al revisar los presupuestos se evidencia que se destina mucho dinero a la salud; el problema es que se gasta mal. Coexisten subsistemas municipales y provinciales que operan de forma fragmentada y sin articulación. Si las autoridades (el intendente, el gobernador, pero también los diputados, senadores y concejales) se concientizaran sobre la necesidad imperiosa de modernizar la salud pública en Concordia, entendiendo que no abarca solo a la ciudad, sino a toda la Costa del Uruguay, la perspectiva cambiaría. En primer lugar, debe preocuparles, en segundo lugar, debe interesarles y en tercer lugar, si faltan fondos, hay que gestionarlos. Cuando existe voluntad, los recursos aparecen. Se han tomado múltiples créditos para proyectos de menor relevancia; la diferencia radica en la prioridad que se le otorga. Lamentablemente, suelen primar la mezquindad y los conflictos de intereses como el temor a afectar al sector privado o el recelo político de no promover una obra para no admitir que no se realizó antes”.

“Puedo hablar de esto con absoluta tranquilidad porque mantengo una premisa profesional fundamental: la independencia de criterio y la ausencia de conflictos de intereses. Quien se desempeña en la función pública no puede utilizar su posición para beneficiar actores privados, ni frenar el desarrollo de una ciudad por cálculos partidarios. En una oportunidad, conversando con el ministro de Salud de Tucumán, me señalaba que esto se sintetiza en una sola cosa, la decisión política. No es un obstáculo estrictamente financiero, sino de determinación. Cuando quien gobierna decide avanzar, las soluciones se concretan. Si esa decisión no llega, es por falta de interés de la clase política, pero también por la apatía de una ciudadanía que aún no se moviliza ni exige lo que le corresponde”, concluyó.

Las firmas pueden realizarse de manera presencial en calle Buenos Aires 123 de Concordia o en el link: https://www.change.org/p/construir-un-hospital-materno-infanto-juvenil-en-concordia?recruiter=1429737709&recruited_by_id=c9535350-b14f-11f1-a005-3fbe15d02345&utm_source=share_petition&utm_campaign=starter_onboarding_share_personal&utm_medium=copylink&share_id=Zrv7WPXhNp

Fuente: El Entre Ríos – Oíd Mortales Radio

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