El secretario de Salud y coordinador operativo del Comité Operativo de Emergencias (COE) de Concordia, Diego Sauré, explicó cómo se trabaja ante la posibilidad de nuevos eventos de creciente y anticipó la puesta en marcha de un sistema de comando de incidentes, herramientas de georreferenciación y un registro de personas que podrían requerir atención prioritaria durante una evacuación.

La reciente creciente del río Uruguay fue, según explicó Diego Sauré, un fenómeno de carácter estacional que demandó medidas preventivas por parte del municipio. El coordinador operativo del Comité Operativo de Emergencias (COE) de Concordia señaló que, aproximadamente 15 días atrás, fueron evacuadas de manera preventiva seis familias de la zona de calle Maipú, uno de los primeros sectores que suele verse afectado cuando aumenta el nivel del río.
“La idea mía es no evacuar bajo el agua. Evacuar en seco es mucho más seguro tanto para la gente evacuada como para el personal municipal que trabaja en ese momento”, explicó Sauré durante la entrevista.
Las familias fueron trasladadas al centro de evacuados de Bagley, dependiente del área de Desarrollo Social, y posteriormente regresaron a sus domicilios. Al momento de la entrevista permanecía allí una persona, aunque no por una situación vinculada directamente con la creciente, sino debido a antecedentes de salud que llevaron a las autoridades a considerar conveniente mantener un seguimiento médico y social más cercano.
Sauré recordó que la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande (CTM) había advertido durante la noche del lunes sobre una posible suba del río. En ese momento, el nivel se encontraba alrededor de los 9,4 o 9,5 metros y se estimaba que podía alcanzar los 10,5 metros. Sin embargo, la previsión posterior indicaba una estabilización y luego un descenso, pese a las lluvias registradas.
Un sistema de comando de incidentes para Concordia
Más allá de la creciente reciente, el trabajo del COE apunta a preparar a Concordia para escenarios de mayor complejidad, especialmente ante la posibilidad de que durante los próximos meses se produzcan nuevos episodios asociados al fenómeno de El Niño.
Sauré explicó que, al asumir la coordinación operativa del COE, propuso al intendente Francisco Azcué implementar un método de gestión de crisis denominado comando de incidentes, un sistema utilizado internacionalmente para organizar la respuesta ante emergencias.
“Es un sistema modular que tiene cinco o seis esferas, que vos lo podés hacer crecer o achicar, depende la magnitud de la crisis”, detalló.
Según explicó, este tipo de organización surgió originalmente en el ámbito militar y posteriormente fue trasladada al ámbito civil. Su objetivo es utilizar de manera eficiente los recursos humanos y materiales disponibles, especialmente cuando una emergencia genera una fuerte presión sobre el sistema.
El esquema se está desarrollando con la colaboración de dos especialistas argentinos que trabajan como instructores en Estados Unidos de este tipo de capacitación, vinculados a la Sociedad de Medicina Crítica de ese país. Sauré contó que conoce profesionalmente a ambos desde hace décadas y que uno de ellos ya estuvo en Concordia trabajando junto al equipo local.
Se trata de profesionales con experiencia en escenarios extremos: uno de ellos participó en cuatro oportunidades en Ucrania y dos en Afganistán en tareas vinculadas con la gestión de crisis. El segundo especialista no pudo viajar en esta oportunidad porque fue enviado a Colombia a raíz del terremoto registrado en ese país. La expectativa es que ambos vuelvan a Concordia la próxima semana.
La intención es que, una vez armado el esquema, cada función tenga un responsable identificado. “Porque si vos no tenés un protocolo escrito, nadie es responsable de nada”, sostuvo Sauré.
Para explicar la importancia de esa definición de responsabilidades, utilizó un ejemplo sencillo: “Vamos a cocinarle a la gente. Bueno, ¿dónde tenemos la cocina? ¿Quién pone el gas? ¿Quién trae el alimento? ¿Quién lo cocina? ¿Cómo lo distribuimos? ¿De dónde sale combustible para esa distribución?”.
La idea es que cada una de esas tareas tenga un responsable previamente establecido, de modo que durante una emergencia no haya que improvisar.
Una base de datos para saber quién necesita ser evacuado primero
Otra de las herramientas que se está desarrollando es una aplicación informática que permitirá incorporar información de la población ubicada en zonas potencialmente inundables.
El sistema se encuentra en desarrollo y está siendo adaptado junto al área de informática municipal. Allí se incorporarán datos médicos que permitan identificar situaciones particulares entre las personas que eventualmente deban ser evacuadas.
La información permitirá saber, por ejemplo, quién es electrodependiente, quién necesita oxígeno, quién realiza diálisis o quién depende de insulina.
El objetivo es que la evacuación pueda establecer prioridades antes de que ocurra el fenómeno y no cuando el agua ya haya ingresado a las viviendas.
Sauré explicó que una persona ubicada en una zona de riesgo puede tener diferentes alternativas: ser trasladada a la vivienda de un familiar o conocido, o bien ser derivada a un centro de evacuados municipal. Pero, en ambos casos, el sistema permitirá saber qué tipo de asistencia necesita.
“Si vos ya tenés esa data cargada antes de que ocurra el fenómeno, en línea, te va a agilizar y vas a saber a quién vas a tener que evacuar primero, segundo, tercero y poner un ranking”, explicó.
La herramienta se desarrolla siguiendo estándares internacionales vinculados a la Organización Mundial de la Salud, de acuerdo con las recomendaciones de los especialistas que colaboran con el COE.
Mapas que permitirán anticipar dónde llegará el agua
A esta herramienta se suma un software desarrollado por personal del Regimiento de Concordia y de la Brigada de Paraná, que reúne información histórica de las inundaciones registradas en la ciudad desde mediados del siglo pasado, incluyendo mapas y censos.
Ese sistema se complementa con la información geográfica que posee el municipio a través del área de Infraestructura de Datos Espaciales.
Una diferencia importante es el nivel de detalle. Mientras la herramienta desarrollada por el Ejército permite conocer la cantidad de habitantes por barrio, el sistema municipal cuenta con información que permite avanzar casa por casa.
Esto posibilita obtener una estimación mucho más precisa de la población que podría verse afectada.
La idea es vincular esos mapas con las previsiones de CTM. Si, por ejemplo, se anticipara que el río podría alcanzar determinado nivel en los próximos días, ese valor podría incorporarse al software para visualizar qué sectores de Concordia quedarían afectados y qué cantidad de población debería ser movilizada.
“Si vos sabés que el río va a crecer de acá a dos días a 14 metros, le ponemos 14 metros en el software, te va mostrando en vivo y en directo en ese mapa dónde entra el agua en Concordia, qué lugares están afectados y qué población vas a tener que movilizar”, explicó Sauré.
De esta manera, las tres herramientas —el comando de incidentes, la base de datos sanitaria y el sistema de mapas— buscan que la respuesta ante una emergencia pueda ser anticipada y organizada.
La expectativa es que la estructura básica del comando de incidentes esté lista en un plazo aproximado de 15 a 20 días. Luego será presentada a las autoridades del Regimiento y al intendente para su validación y eventual adopción como método de trabajo permanente para la gestión de crisis.
El Niño: una etapa prolongada de lluvias y posibles crecidas
Consultado sobre el escenario que podría atravesar la región, Sauré señaló que las previsiones ubican el período de influencia de El Niño aproximadamente entre septiembre y marzo, con especial atención sobre octubre y noviembre.
Sin embargo, remarcó que no es posible establecer hoy cuál será la altura máxima que podría alcanzar el río.
“En el corto plazo no se puede extrapolar esto a cinco meses para adelante, científicamente sería erróneo”, explicó, al referirse a las proyecciones hidrológicas.
No obstante, señaló que existen antecedentes de cuatro episodios anteriores de El Niño en Concordia y que, en esos casos, se observaron comportamientos similares: varios picos de creciente separados por períodos de descenso.
La expectativa es que se trate de una época con abundantes lluvias y con el suelo saturado de humedad, lo que disminuiría su capacidad de absorber nuevas precipitaciones.
“Entonces, el proceso va a ser largo en el tiempo”, resumió.
Por eso, para el funcionario, más que intentar anticipar hoy una altura determinada del río, la clave es contar con un sistema que permita reaccionar rápidamente frente a distintos escenarios.
La Defensa Sur y un plan alternativo ante cortes de energía
Otro de los puntos abordados fue el estado de la Defensa Sur de Concordia.
Sauré explicó que, luego de las grandes inundaciones de 2015, la defensa fue elevada y se realizaron trabajos de mantenimiento, incluyendo el reemplazo de las bombas.
Además, luego del tornado que afectó a Concordia y provocó un extenso corte de energía, se avanzó en un plan alternativo para garantizar el funcionamiento del sistema de bombeo ante una eventual interrupción eléctrica.
A través de CTM se prevé contar con dos grandes generadores que permitan mantener operativas las bombas.
También fueron probadas las esclusas existentes en distintos sectores de la defensa, con el objetivo de verificar su correcto funcionamiento.
“Es decir, la defensa está lista”, afirmó Sauré.
No obstante, aclaró que el protocolo contempla distintos niveles de emergencia, desde escenarios de mínima hasta una hipótesis de máxima gravedad.
Entre esas posibilidades se incluye, únicamente como hipótesis de planificación, un eventual fallo de la defensa.
“Uno debe prever y plantear todas las hipótesis, desde la de mínima a la de máxima, que sería el desastre. No estoy diciendo que eso va a pasar”, remarcó.
La intención, explicó, es que si alguna vez se llegara a producir una situación extrema, exista previamente una respuesta definida.
La Estación Norte será el centro neurálgico
Dentro del esquema diseñado por el COE, la Estación Norte de Concordia tendrá un papel central.
Allí funcionará el comando de incidentes y estará concentrada la coordinación de las distintas áreas que intervengan durante una emergencia.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es garantizar las comunicaciones, especialmente a partir de la experiencia del tornado que dejó a la ciudad durante varias horas sin energía eléctrica y sin conexión a internet.
Por eso, se buscaron presupuestos para adquirir una repetidora para equipos VHF, que permitiría ampliar considerablemente el alcance de las comunicaciones por radio.
A esto se sumarán antenas de Starlink y un grupo electrógeno propio para garantizar el funcionamiento de los sistemas de comunicación.
También se incorporarán equipos de radio para mantener la comunicación interna aun en situaciones en las que fallen los sistemas convencionales.
El protocolo establecerá qué funcionarios deberán concurrir a determinados lugares y qué equipos de comunicación tendrá cada uno.
La estructura también incluirá personal destinado a la carga y actualización de información, entre ellos integrantes del área de Datos Espaciales y de la Secretaría de Salud.
Toda esa información será elevada al intendente y, posteriormente, a los organismos superiores de emergencia, tanto provinciales como nacionales.
Coordinación con Nación y un mismo sistema de información
Sauré también destacó la articulación que se viene desarrollando con la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y con la Dirección Nacional de Emergencias (DINESA).
Según explicó, ambas estructuras trabajan actualmente de manera articulada y se busca que los municipios puedan utilizar criterios similares para registrar información durante una emergencia.
El objetivo es que las distintas jurisdicciones puedan cargar datos y utilizar planillas y protocolos compatibles, lo que permitiría validar y comparar la información producida durante una crisis.
En el caso de Concordia, el comando instalado en la Estación Norte concentraría los datos y desde allí se coordinaría la comunicación con las autoridades municipales y los organismos superiores.
También se prevé una modalidad específica para la comunicación pública: los informes serán elaborados desde el centro operativo y enviados al área de Prensa del municipio, que luego los distribuirá a los medios de comunicación de la ciudad. En caso de situaciones que requieran una comunicación inmediata, se podrán emitir avisos especiales.
“Informar es una herramienta”
Ante la preocupación que pueda generar la posibilidad de nuevas crecientes, Sauré hizo especial hincapié en la importancia de que la población reciba información oficial y evite las versiones no verificadas.
“Informar es una herramienta. No es generar caos, no es generar alarma”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que la información debe basarse en datos confiables y científicamente sustentados, especialmente en las previsiones elaboradas por CTM.
Como recomendación a los vecinos, señaló que existe una aplicación oficial de CTM que puede descargarse gratuitamente en los teléfonos celulares y que permite consultar los niveles del río, los informes diarios y determinadas pautas de alarma.
“Si la gente quiere chequear, que chequee ahí. Es una sugerencia, que es el dato oficial”, concluyó.
El desafío para Concordia, de acuerdo con lo planteado por el coordinador operativo del COE, no consiste únicamente en esperar qué comportamiento tendrá el río durante los próximos meses, sino en llegar a ese período con una estructura capaz de anticiparse a los escenarios, ordenar los recursos y saber, con la mayor precisión posible, qué hacer, quién debe hacerlo y a quién hay que asistir primero.


