Compartimos un hermoso texto que llegó a nuestra redacción de Conectados Concordia en estos tiempos de fútbol en nuestra ciudad donde no estamos pasando un buen momento, tanto en el infanto como en primera división…

Los chicos/as que ingresan a un club, escuelita, centro deportivo, etc; son ante todo personas, teniendo esto presente, es que lo primero que uno debe hacer es: enseñar, inculcar valores, hábitos, disciplina, respeto, orden, compañerismo, etc.
Yo personalmente soy un convencido que haciendo las cosas como deben ser en las inferiores los resultados llegan por sí solo.
Entonces por ese motivo uno tiene que
pregonar valores y ser uno el espejo de los chicos y tener en cuenta que estamos trabajando con seres humanos y en el futuro debe prevalecer el ser buena persona y estudiar,si llegan a ser futbolistas profesionales, bienvenido sea.
Les describo un ejemplo:
• Ganaste un montón de partidos, copas en la infancia, pero no llegaste ni a la primera de tu club y encima no terminaste la escuela. ¿Cuál fue el éxito en esto?
Entonces en eso debemos pensar cuando estamos al frente de chicos, saber de verdad si queremos formarlos como personas o solo nos interesan los resultados, recordando que los éxitos no pasan solo por los logros profesionales, también lo personal debe ir acompañando el crecimiento de los chicos/as.
Como dice Rubén Rossi: “El resultado en la infanto, base o cantera tiene que ser una recompensa no un objetivo” … “En divisiones infanto, base o cantera, se compite para
aprender a jugar, no para aprender a ganar”
Es aquí donde entramos en esos entrenadores que solo piensan en ganar, pendientes del resultado, entrenadores que no recomendaría que poco bien hace a sus jugadores y que deberían ser formados de nuevo. Solo buscan éxitos inmediatos para su beneficio no se consideran formadores para la base, infanto, cantera; se creen entrenadores de la victoria. Su único objetivo es “GANAR O GANAR” y se
despreocupan totalmente del “¿COMO GANAR?”
Vemos partidos de infanto, base, cantera donde solo juegan los mismos niños, observamos eternos suplentes, o se hace un solo cambio a lo largo del partido, o niños que juegan pocos minutos.
Entrenadores en formación que usan palabras mal intencionadas hacia el árbitro o rival sin darse cuenta que Él es el ejemplo a seguir de los chicos/as.
Yo me pregunto ¿cómo es posible que un padre ponga a disposición de esos entrenadores la educación de sus hijos?
Entonces la formación del entrenador es fundamental tiene que estar preparado para educar y dirigir. Debemos estar
preparados porque un niño/a es tímido, porque no evoluciona, porque no se relaciona con otro.
Está claro que no tiene que ver con ganar. Lo importante es enseñar el camino para ganar y para ello la formación y educación está muy por delante.
Es por eso que cometemos el error habitual de asociar la palabra resultado solo al marcador final de un partido, sin valor la conducta y
evolución técnica de nuestros jugadores.
“Uno de los grandes enemigos que hay en la formación del futbolista es el resultadismo” Rubén Rossi.
Entrenar es muy fácil pero entrenar bien es muy difícil. Esto lleva a ser un buen profesional es conocer a fondo la labro que practicamos, realizándola con vocación y agrado con
responsabilidad y seriedad, preocupándonos de estar al día en los avances que tenga la profesión.
La habilidad que tenga un entrenador y más en concreto en uno de futbol infantil, base o cantera se traduce en la capacidad de transmitir a sus jugadores sus conocimientos con el fin de que los haga suyos. Soy entrenador de niños/as porque cuando los entreno, no pretendo que sean
lo que yo quiero que sean, me importan que lleguen a ser todo lo que pueden ser, o por lo menos que lo intenten.
La enseñanza y valores sin buscar ganar a cualquier precio sería aquel entrenador que respira tensión, preocupación.
Inquietud, compañerismo, el que dirige al grupo, que se traga las lágrimas e intenta transmitir tranquilidad a esas inquietas y aceleradas criaturas, el que ante de salir al campo reúne al equipo para que realicen su grito de ánimo:
¿Qué vamos a hacer?
JUGAR Y DIVERTIRNOS…
A modo de cierre:
La infanto, base, cantera es la que fabrica los cimientos del joven jugador, es la base de su conocimiento deportivo, elimina vicios, y ayuda al futbolista aprovechando de los recursos que dispone, podemos seguir diciendo que apostamos a los chicos haciéndoles ver a los padres nuestro interés por ellos. Pero necesitamos algo más,
necesitamos que las instituciones nos crean, crean que el futuro del fútbol (deporte) son los chicos/as las inferiores y no únicamente los jugadores del primer equipo.
Apostemos por cambiar estructuras internas que requieren de tiempo y paciencia, apostemos firmemente a los jóvenes jugadores que probablemente estén más agradecidos y
más involucrados con el equipo que aquellos que acaban haciendo más cara la estructura de un club.
Apostemos a que en un futuro no muy lejano encontremos en las instituciones verdaderos FORMADORES que como su palabras lo indica serán quienes transmitan en los niños/as el verdadero sentido de pertenencia, valores,
disciplina, etc y no futbolistas cuyo único objetivo es ganar.
Y por último, comparto esta reflexión:
“El fútbol como instrumento educativo, es capaz de fomentar su práctica en una educación en valores a toda la sociedad deportiva, mediante las buenas formas y ejemplos positivos. Los entrenadores podríamos impulsar a través de él las virtudes humanas más nobles, ofreciéndoles a sus participantes la posibilidad de hallar
la confianza, el trabajo en equipo, la superación personal, el valor del esfuerzo, la disciplina en definitiva lo mejor de uno mismo»
Escrito por un profesor, formador de inferiores de nuestra ciudad


