Una mujer de 56 años movilizó a la policía tras denunciar que dos jóvenes le habían arrebatado el teléfono. La investigación demostró que el hecho nunca existió.

Lo que comenzó como la investigación de un presunto asalto callejero terminó exponiendo una burda maniobra de fraude. Una mujer de 56 años quedó en la mira de la Justicia de Concordia luego de que la Comisaría Cuarta descubriera que la denuncia por el robo de su celular era completamente falsa. ¿El motivo? Necesitaba el acta policial para presentársela al seguro.
El caso se inició el pasado 3 de julio, cuando la mujer se presentó ante las autoridades para denunciar que, durante la madrugada, dos jóvenes la habían abordado en las inmediaciones de las calles Moulins y Chile, justo cuando llegaba a la casa de su hija. Según su relato original, los delincuentes le habían sustraído un teléfono Motorola Moto E20. Al finalizar el trámite, la denunciante solicitó con insistencia una copia del documento para realizar gestiones ante la empresa de telefonía.
El análisis de las cámaras derrumbó la mentira
A raíz de la denuncia, el personal de la Comisaría Cuarta inició de inmediato tareas investigativas que incluyeron el relevamiento y análisis minucioso de las cámaras de seguridad de la zona.
Si bien los registros fílmicos mostraron el paso de dos personas por el lugar a la hora señalada, las imágenes desmintieron categóricamente el asalto: en ningún momento se observó forcejeo, persecución ni sustracción alguna.
La confesión en la comisaría
Ante las notorias inconsistencias entre el relato y las pruebas de video, las autoridades convocaron a la mujer a la dependencia policial para ampliar su declaración testimonial.
Acorralada por las evidencias, la vecina terminó confesando la verdad:
●El teléfono nunca fue robado, sino que se encontraba severamente dañado.
●Siguiendo el «consejo» del técnico que examinó el equipo, decidió inventar el asalto para tramitar la cobertura del seguro y así obtener la reparación o el reintegro del dispositivo sin costo.
Situación legal:
Tras la confesión, la ampliación del testimonio fue incorporada formalmente a las actuaciones. El caso fue remitido de inmediato a la Fiscalía en turno, quedando judicialmente esclarecido que el ilícito denunciado jamás existió. Ahora, la mujer podría enfrentar cargos por el delito de falsa denuncia y tentativa de estafa.


