El PJ de Concordia, entre la cena de los jueves y los silencios que dicen demasiado.
La tensión está en el ambiente.
En el asado de los jueves en el Partido Justicialista se pudrió todo y dejó un capítulo más del quiebre entre las 3 facciones “más polentas”.

La tradicional mesa de debate del peronismo local, el encuentro de los jueves por la noche en el PJ terminó convertida en un escenario de fuertes cruces internos.
Lo que debía ser una cena de camaradería derivó en acusaciones, pases de factura y discusiones a viva voz. No se salvó nadie!
Los protagonistas principales fueron nuevamente Armando Gay y Ángel Giano, que terminaron elevando el tono hasta los gritos. El episodio dejó expuestas diferencias que ya no parecen formar parte de una simple interna circunstancial.
La intervención del anfitrión de la mesa, el exgobernador Gustavo Bordet, habría sido necesaria para intentar poner orden y que no se vayan a las manos pero sí hubo amenazas y puteadas entre los 2 ex basquetbolistas. Giano le dijo a Gay que era el peor perdedor de todos los peronistas, mientras que Armando acusó a Ángel de “hace 40 años robas en el peronismo porque nunca fuiste nadie”. Esas fueron solo algunas de las frases que se tiraron mientras Bordet y otros presentes los sujetaban para que no se agredan físicamente.
Ya un poco más calmadas las aguas, Pablo Bovino buscó también hacer valer su voz y mostrar volumen propio, mientras Martín Santana y Marcelo Cresto siguieron el episodio desde una posición más expectante. La gran ausencia – no fue invitado – Aldo Álvarez (no es muy querido por los nombrados).
Pero quizás lo más importante no haya sido la discusión en sí misma. Lo verdaderamente significativo es qué hay detrás de esa discusión.
Porque el peronismo de Concordia parece haber comenzado un proceso de reacomodamiento que excede ampliamente las diferencias personales. La derrota electoral, la pérdida de centralidad política y la necesidad de encontrar una nueva referencia nacional obligan a cada sector a revisar posiciones y alianzas. Los dinosaurios no quieren largar “la teta”.
Y allí aparece otro dato que no es menor.
Tanto el sector de Enrique Cresto, que no es bienvenido en el Partido Justicialista, como el de Giano parecen comenzar a tomar distancia de Axel Kicillof, mientras que Bordet estaría marcando otra dirección, manteniendo a Sergio Massa como referencia política para esta nueva etapa.

El problema para el PJ local es que todavía no está claro quién conduce, quién acompaña y, fundamentalmente, quién está dispuesto a resignar protagonismo para construir una estrategia común.
Durante años, el peronismo de Concordia funcionó alrededor de liderazgos fuertes y acuerdos internos que permitían contener las diferencias. Hoy ese esquema parece mucho más frágil.
Las sillas de adelante y las de atrás empiezan a tener significado político.
Los saludos que no se producen también.
Las miradas de reojo, los grupos separados y las discusiones que terminan a los gritos forman parte de una misma fotografía: un PJ que todavía conserva estructura, dirigentes y territorio, pero que atraviesa una evidente disputa por su futuro.
Y mientras algunos intentan definir cuál será el nuevo liderazgo, otros parecen estar calculando cuánto conservarán de lo que alguna vez tuvieron.
La política electoral todavía puede estar lejos.
Pero la interna ya comenzó.
Y en Concordia, al menos por ahora, la mesa de los jueves parece ser bastante más que una cena: es el termómetro de un peronismo que busca saber quién se queda con la cabecera.
A la tarde ya había clima de box
En el peronismo de Concordia ya no hace falta levantar la voz para advertir que algo se está moviendo. A veces alcanza con observar quién se sienta adelante, quién queda más atrás, quién saluda y quién evita hacerlo. La política también se escribe con silencios, miradas de reojo y distancias que, hasta hace poco, parecían impensadas.
El jueves dejó dos postales diferentes, pero profundamente conectadas.
Por la tarde, en la Facultad de Ciencias de la Administración, se desarrolló un seminario sobre territorio que tuvo como expositor al especialista Cravacuore, docente de Ángel Giano y Pablo Ferreyra. El encuentro reunió a intendentes y exintendentes, funcionarios provinciales y municipales y dirigentes de distintos sectores de la región.
En apariencia, una actividad académica.
Pero quienes estuvieron allí pudieron percibir otra cosa.
Armando Gay ocupó las primeras filas acompañado por dirigentes de su espacio. Más atrás se ubicaron Ángel Giano y sus militantes. Entre unos y otros no hubo cruces de miradas, saludos ni gestos de acercamiento. Apenas movimientos controlados y alguna mirada de reojo para observar qué hacía el otro.
No hubo discusión. No hizo falta, pero a la noche se picó.


