El barrio Tiro Federal, lugar donde vivía por la calle Falucho, fue escenario de un generalizado estupor por la trágica determinación que tomó Jorge Vergara, un polifacético hombre del campo social y popular que tenía un nombre y una trayectoria ayudando a quien lo necesitara de la forma que pudiera, dando un consejo, una mano o un abrazo fraterno.

Jorge había estado incorporado al ejército, luego estuvo en diversas empresas tanto públicas como privada, fue agente de tránsito, sereno especializado en situaciones de conflicto, y aunque ya estaba jubilado seguía trabajando como empleado de seguridad de una reconocida empresa constructora.
Problemas que le parecieron irresolutos, la falta de algunos de sus amigos más cercanos y un problema de salud que lo llevó a adelgazar mucho en el último mes, fueron motivos que lo llevaron a considerar que estaba agotado su lapso de vida y tuvo una mala decisión de la que todo el barrio se lamenta. Puso fin a su vida.


